martes, 10 de abril de 2012

Consejos para el matrimonio

En un artículo publicado en Aciprensa por Gloria Elena Franco, encontramos sintetizado un buen manual de funcionamiento matrimonial. En 16 puntos orientados en un primer momento a superar y evitar las crisis matrimoniales, se contemplan aspectos tan fundamentales para el día a día que podemos utilizarlo como un buen test de control diario, para examinarnos cada día y saber cómo nos desenvolvemos.
Quizás no se trata de cumplir todos los días todos los puntos, pero sí al menos de considerarlos de manera que poco a poco vayan calando en nosotros y pasen a formar parte de nuestro actuar cotidiano. Como dirían los autores del libro que inspiró A prueba de fuego, se debe tener "la voluntad de convertir a nuestra pareja en el centro real de nuestra vida" :

1.- Tiempo de oro
Dedícale tiempo al otro pero no confundas la calidad con la cantidad.

2.- Salidas frecuentes
Sal con tu cónyuge con alguna frecuencia. No te limites a "sacar" a tu mujer de casa, preocúpate de "salir con ella" a algo que le agrade.

3.- Oír y escuchar
Cuando él-ella te hable, no te limites a oír, deja de trabajar, o deja el periódico a un lado, mírale a los ojos. Él o ella se enterará de que te escucha.

4.-Como novios
Mantén viva la ilusión del primer día de noviazgo. Conquístale a diario. Preocúpate de tu arreglo personal.

5.-Buenos recuerdos
Recuerda con frecuencia los momentos felices compartidos por los dos.

6.- Sueños de enamorados
Sueña como los enamorados pero ten los pies en tierra como los esposos.

7.- De cara al futuro
Haz planes de futuro que te ayuden a mejorar el presente.

8.-"No hay otro como tú"
Hazte sentir al otro como necesario en la relación conyugal. Busca su compañía.

9.-La importancia de las celebraciones
Recuerda las fechas importantes. Si las celebráis juntos, ¡mejor!

10.- "¡Ayúdame!"
Pide a tu cónyuge soluciones prácticas para tus problemas: puede ayudarte mucho y además servirá para uniros.

11.-Siempre alabanzas
No le critiques ante las amistades, menos aún cuando no esté presente.

12.-"Es una sorpresa"
Sorpréndela con pequeños detalles inesperados: un regalo, una cena especial, una noticia agradable, unas flores, el vestido que le gusta.

13.-"Venía pensando en ti"
Búscale a él o a ella al llegar a casa. Le encantará saber que vienes pensando en él.

14.-Un beso al despedirse
No olvides despedirte antes de salir. Un beso todos los días es una práctica muy recomendable

15.- Con la verdad por delante
Sé siempre sincero pero no lo manifiestes de forma desagradable.

16.- "Quiero estar contigo"
Prefiere a tu cónyuge antes que a las amistades, demuéstraselo a menudo.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Oración por los bebés que están por nacer


Tú que cuando estabas en el vientre de María con Tu compañía la ayudaste a comprender.

Tú que ibas creciendo y con amor te cobijabas pidiéndole a Dios Padre nuestra fe fortalecer.

Tú que cuando fueron a ayudarla a Isabel, Juan reconocía Tu divinidad de Rey.

Tú, abre estos ojos, haz que puedan comprender.
María ya sabia que Tú un día partirías y que Ella aceptaría con amor Tu voluntad, por eso mientras pudo tenerte dentro de Ella gozaba Tu presencia exenta de ansiedad.

Que sea Tu vida chiquita la que enseñe a perdonar, que sea Tu vida pequeña la que cuide a las demás, que todos los “ por nacer” hallen en Tu querer refugio, amor y ternura.

Haz que te puedan ver.

Jesús, hijo y hermano, Jesús, Padre y Amor,
Jesús, danos la mano, Jesús, borra el dolor.

Jesús, Dios encarnado,
Jesús, Dios y hermano,
Jesús por nacer.
Jesús con María,
Jesús peregrino,
Jesús de la Vida,
Jesús salvación,
Jesús Dios y humano,
salva a los hermanos,
que están por nacer.

Amén

domingo, 20 de noviembre de 2011

No es Dios de muertos, sino de vivos

"El cuerpo es precioso a los ojos de Dios, es lo más amado entre todas sus obras, por lo que es natural que quiera salvarlo. Nosotros llamaríamos «obrero de lo inútil» al que construyera una casa para derruirla seguidamente o para dejarla que se estropeara. De la misma manera, ¿no reprocharíamos a Dios que creara un cuerpo inútilmente?. Pero no, el Inmortal no es así. En verdad, Dios ha llamado al cuerpo a renacer y le ha prometido la vida eterna.
Porque la buena noticia de la salvación del hombre incumbe también al cuerpo. En efecto, ¿qué es el hombre sino un ser viviente dotado de inteligencia, compuesto por alma y cuerpo? ¿Acaso constituye el alma por sí sola al hombre? ¿Se llama «hombre» al solo cuerpo? Si, pues, ninguno de estos dos elementos es por sí solo el hombre, es porque el hombre está formado por la unión de los dos elementos. Es a este hombre total al que Dios ha llamado a la vida y a la resurrección, y no tan sólo a una parte. ¿No sería, pues, absurdo, ya que existen los dos aspectos en la misma realidad, que uno se salve y otro no?"
San Justino
Era samaritano de origen, convertido a la fe, abre una escuela en Roma; escribe en defensa del cristianismo y muere mártir (+ 163)

martes, 4 de octubre de 2011

Hasta que la muerte os separe ¿realmente?

Aportando más ideas al desarrollo de uno de los objetos de este blog: el matrimonio para siempre; traigo una reflexión de la wiki de Aciprensa que os invito a visitar.
Hablando -cómo no- del Cielo dice lo siguiente:

(4) Los teólogos distinguen el objeto primario y secundario de la visión beatífica. El objeto primario es Dios mismo tal como es. El bendito ve la Esencia Divina por intuición directa y, por la absoluta simplicidad de Dios, ellos necesariamente ven todas Sus perfecciones y las tres Personas de la Trinidad. [...] Las cosas finitas no son necesariamente vistas por los benditos, aunque sean un objeto actual de la voluntad de Dios. Mucho menos son ellos un objeto necesario de visión en tanto ellos son meros objetos posibles de la voluntad Divina. Consecuentemente, los benditos tienen un conocimiento distinto de cosas individuales posibles sólo en tanto Dios desea entregar ese conocimiento. Por ende, si Dios lo deseara, un alma bendita podría ver la Esencia Divina sin ver en Ella la posibilidad de ninguna creatura individual en particular. Pero, de hecho, siempre hay conexión entre la visión beatífica y un conocimiento de varias cosas externas a Dios, tanto de lo posible, como de lo actual. Todas estas cosas, consideradas colectivamente, constituyen el objeto secundario de la visión beatífica.
El alma bendita ve estos objetos secundarios en Dios ya sea directamente (formaliter) o en tanto Dios es su causa (causaliter). Ve en Dios directamente lo que sea que la visión beatífica desvele a su contemplación sin la ayuda de ninguna imagen mental (species impressa). En Dios, así en su causa, el alma ve todas aquellas cosas las cuales percibe con la ayuda de una imagen mental creada, un modo de percepción otorgada por Dios como un complemento natural de la visión beatífica. El número de objetos vistos directamente en Dios no puede ser aumentado a no ser que la misma visión beatífica sea intensificada; pero el número de cosas vistas en Dios como su causa, pueden ser mayor o menor, o puede variar sin ningún cambio correspondiente en la visión misma.
El objeto secundario de la visión beatífica abarca todo aquello que el bendito pueda tener un interés razonable en conocer. Incluye, en primer lugar, todos los misterios que el alma creía mientras vivía en este mundo Más aún, los benditos se ven entre sí y se regocijan en la compañía de aquellos que la muerte los separó. La veneración otorgada a ellos en esta vida y las oraciones dirigidas a ellos son conocidas también por los benditos. Todo lo que hemos dicho hasta ahora sobre el objeto secundario de la visión beatífica es una enseñanza común y confiable de los teólogos.

Parece clara la idea de que en el Cielo, la visión beatífica no supone únicamente la contemplación de Dios, si no de todo aquello que Él desea y le rodea; incluído aquí todo aquello que ha ayudado a encontrarle y a seguirle en el camino "terreno".
Es reseñable -y no me aguanto a decirlo- que incida en que "la visión abarca todo aquello que el bendito pueda tener un interés razonable en conocer"... ¿y qué será lo que puede tener interés estando en el Cielo? ¡Que cada cual lo reflexione!

domingo, 5 de junio de 2011

Oración para esposos


Señor: haz de nuestro hogar un sitio de tu amor.
Que no haya injuria porque Tú nos das comprensión.
Que no haya amargura porque Tú nos bendices.
Que no haya egoísmo porque Tú nos alientas.
Que no haya rencor porque Tú nos das el perdón.
Que no haya abandono porque Tú estás con nosotros.
Que sepamos marchar hacia Ti en nuestro diario vivir.
Que cada mañana amanezca un día más de entrega y sacrificio.
Que cada noche nos encuentre con más amor de esposos.
Haz, Señor, de nuestras vidas que quisiste unir
una página llena de Ti.
Haz, Señor, de nuestros hijos, lo que Tú anhelas:
ayúdanos a educarles y orientarles por el camino.
Que nos esforcemos en el consuelo mutuo.
Que hagamos del amor un motivo para amarte más.
Que demos lo mejor de nosotros para ser felices en el hogar.
Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro
nos concedas el hallarnos unidos para siempre en Ti.
Amén.

lunes, 18 de abril de 2011

La profesión suprema en la Tierra



Se necesitan MUJERES Y HOMBRES que difundan este mensaje tan marginado. Parece que el tema de la maternidad es tabú o reservado para otras especies.

No se trata de tener 10 hijos (o 20), como dicen estas mujeres se trata de estar abiertos a la vida con responsabilidad.

Pero para tomar decisiones con responsabilidad hace falta conocer y formarse (sin el in).


La situación lo requiere.

Según datos del Barómetro de la Familia de septiembre del año pasado en poco más de dos décadas la edad de la maternidad se ha retrasado en términos de media un año y medio, pasando de los 27,6 a los 29,10 años de edad. En España, las mujeres retrasan la maternidad más que en Europa. La media de edad de las mujeres que tienen su primer hijo era de 30,8 años en 2006 mientras que en la Unión Europea era de 29,1.

Además, España está lejos de la tasa europea de fecundidad de reemplazo. Esto significa que, si no hay flujos migratorios y si las tasas de mortalidad no cambian, para el mantenimiento de la población sería necesaria una tasa de fecundidad de 2,1 hijos. En 2008 en España estaba en 1,46. ¿Por qué preocuparse?

El Barómetro de la Familia advierte que "este dato es muy preocupante porque un crecimiento económico sostenido y una estabilidad social requieren inversión en capital humano". La sostenibilidad de los estados del bienestar requiere un reemplazo generacional o una incorporación masiva de mujeres a la población activa. Si no se respeta el derecho de las mujeres a la maternidad, renunciarán a ella.

Por otro lado, la maternidad de mujeres no casadas se ha incrementado considerablemente en nuestro país, pasando del 16,3% de 1999 al 28,38% de 2006, aunque todavía estamos lejos de lo que sucede en otros países de la UE, donde se ha llegado al 50%. Este aumento de las familias monoparentales, según los responsables del Barómetro de la Familia, tiene consecuencias negativas ya que presentan unas tasas de riesgo de pobreza mucho más elevadas. Además la pérdida del matrimonio supone la pérdida del productor primario de capital social a través de la descendencia y de su educación, y hace más difícil la estabilidad, el buen desarrollo y el equilibrio de la sociedad.


La investigación concluye con un conjunto de propuestas en las que afirma que resulta imprescindible la puesta en marcha de medidas que ayuden a un reconocimiento del valor social y económico de la maternidad, que permita a las familias, libremente, elegir el número de hijos que desen, ya que tratándose de una decisión estrictamente privada, tiene consuecuencias sociales públicas de gran calado.

(Datos recogidos de ReL)

martes, 25 de enero de 2011

Dios presente en la vida diaria del matrimonio


Dice Ksawery Knotz con mucha razón:


La vida cristiana de los cónyuges no se limita solamente a la oración, a la conversación sobre Dios, a la participación de la liturgia del domingo. Jesucristo no sólo acude al matrimonio cuando los esposos hablan de Él o rezan juntos, sino también cuando conversan sobre todas las cuestiones de su vida en común, incluso cuando riñen. [...]

Tomar en serio el hecho de que Dios está presente en la unión matrimonial significa que Jesucristo puede acudir a los cónyuges incluso cuando la mujer está preparando un café a su cansado marido. [...] Gracias a una sencilla manera de demostrar el amor, la mujer se convierte en santa, en cercana a Dios. De la misma forma el marido, al ver el cansancio de su esposa, saca la basura; el hecho de realizar esta prosaica obligación doméstica, pero que constituye una expresión de amor hacia su mujer, le santifica.

Jesucristo acude a los cónyuges también cuando se abrazan con cariño, cuando se besan, se acarician y mantienen relaciones sexuales. De esta manera sus cuerpos estimulados participan en el misterio de amor de Dios escondido en los cuerpos humanos. Mientras se obsequian con el placer, Dios está presente entre ellos con el poder otorgado por el sacramento del matrimonio que santifica su relación íntima.

" El matrimonio cristiano, como todos los sacramentos [...] es en sí mismo
un acto litúrgico de glorificación de Dios en Jesucristo y en la Iglesia.
Celebrándolo, los cónyuges cristianos profesan su gratitud a Dios por el bien
sublime, que se les da, de poder revivir en su existencia conyugal y familiar el
amor mismo de Dios por los hombre y del Señor Jesús por la Iglesia, su esposa"
(Familiaris consortio).

[...] Si las personas poseen la vocación de santificarse a través de su matrimonio, eso significa que, para lograr la santidad, es necesario "todo lo que permite expresar, fortalecer y profundizar la unión de los cónyuges. Lo será también la manera de compartir las tareas domésticas diarias, así como la manera de vivir la dimensión erótica del amor; también la pérdida de tiempo en común a la hora de tomar una taza de té en casa y al rezar juntos".